Cuentos infantiles
En esta entrada se pueden observar los diferentes cuentos creados por los estudiantes de los grados cuarto y quinto del Centro Educativo Rural el Empuje. todas estas creaciones, 28 en total, partieron de las realidades y experiencias de cada uno de los autores o narradores. DISFRÚTENLOS Y OPINEN.
LA CONVIVENCIA DE UN NIÑO
Había una vez un niño muy desobediente que no le hacía
caso a su mamá, la gritaba hasta decirle palabras mal dichas y feas. Era un niño de ojos cafés, piel
blanca y estatura baja, le encantaba jugar con sus compañeros pero nunca le
pedía permiso a su mamá.
Por esta razón su mamá lo castigó y le dijo -mira hijo,
has hecho muy mal, fíjate en lo mal que te has comportado conmigo, piensa muy
bien- el niño empezó a meditar. Pasó el tiempo y el niño pudo decirle
finalmente a su madre que había pensado muy bien las cosas, -mira hijo has
hecho bien en pensar, reflexionar y cambiar tu carácter, te felicito lo hemos
logrado- fue lo que le dijo la mamá.
El niño muy feliz dijo a su madre -Mamá nuestra amistad es
verdadera, es como un tesoro que hay que cuidar, compartir y valorar teniendo
siempre el corazón abierto para recibirme- y así vivieron felices.
ADRIÁN ALEXIS CASTRO
GARCÍA
LA CONVIVENCIA DE UNA
NIÑA LLAMADA LUNA
Hace mucho tiempo en un lejano pueblo había una niña
llamada Luna, esta era de carácter rebelde, tenía un cabello largo y los ojos
negros, ella a diario le decía palabras feas a su madre.
Un día de tantos, su mamá la castigó porque era muy
rebelde y malgeniada, la mandó a arreglar la casa como castigo por sus
groserías, pero, otro día llego Luna
gritando a su mamá y ésta la miró de frente y le dijo -no me vuelvas a
gritar niña rebelde y quedas castigada, no
me sales a la calle- y la niña llorando
le dijo -mamá yo no lo vuelvo a hacer, ¿me perdonas?, la madre le dijo -solo
quiero que vivamos felices en paz, armonía y que me saques a pasear- y así fue.
De ahí en adelante Luna y su madre cambiaron de actitud y
ahora son felices hasta el sol de nuestros días.
DANIELA VANEGAS CASTRO
LA CONVIVENCIA DE UN NIÑO
Había una vez una niña muy rebelde que no le hacía caso a
su mamá, siempre le decía palabras mal dichas.
Un día llegó a su casa una familia que tenía muchos
modales, la niña le hacía travesuras a los invitados, entonces la mamá le gritó
muy fuerte y la niña se puso a llorar y se fue a su cuarto. Al día siguiente la
niña le pidió perdón a su mamá porque se
había comportado muy mal delante de sus amigos y la mamá le dijo -nunca más
vuelvas a tener esos comportamientos rebeldes que tú no eres así mi chiquita-
De ahí en adelante fueron las mejores amigas, salían al
campo y fueron felices por el resto de sus vidas.
LUISA FERNANDA VARGAS
QUINTERO
LA CONVIVENCIA DE UN NIÑO
Había una vez un niño que le gustaba mucho gritar a su
mamá, ese niño era moreno y con cabello negro.
Un día de tantos le pegó a su mamá, pero él no tuvo la
culpa porque tiró un zapato y le dejó la mejilla morada y la llevaron al
hospital, al día siguiente su hijo le pidió disculpas por haber actuado de
forma mal intencionada, él estaba muy triste por ver a su mamá en ese estado.
Pero cuando la llevaron a casa aprendieron a vivir en paz
y de ahí en adelante estuvieron más unidos que nunca.
SERGIO ENRIQUE QUINTERO
CÓRDOBA
LA CONVIVENCIA DE UN NIÑO
Estaban una vez una niña y un niño jugando en su casa, ambos
eran de cabello negro, bajitos y muy hermosos.
Cierto día el niño le pegó a la niña, pues este era muy
rebelde, al rato su mamá lo regañó por haber cometido ese acto de intolerancia
y él se enojó y quedo con ira con la pobre niña, y como era tan maldadoso un
día en el baño del colegio le dijo te voy a golpear, pero esto era mentira solo
era para hacerla llorar y cobrar su venganza.
Tiempo después la
mamá entrego el niño al bienestar familiar porque ya no podía vivir con el
porque se había convertido en una pesadilla
para sus hermanas, y así la madre y la niña vivieron felices para
siempre.
JULIÁN CAMILO GALEANO
QUINTERO
LA CASA DE LAS PALABRAS
Había una vez, un niño llamado Juan; él vivía en una
hermosa casa, y cocinaba palabras para luego tomarlas y poder así expresar lo
que pensaba.
Hasta que un día se enamoró de una chica llamada Daniela,
ella era de ojos negros, cabello negro, estatura mediana y nariz aguileña, ella
era amable, alegre y muy compartida, una vez llegó una palabra muy bonita que
ella había necesitado por mucho tiempo, para dársela a la persona que amaba,
pero aquel niño no prestó atención a la niña y
esta se fue al jardín a llorar.
Al niño le causó esto mucha tristeza y le dijo que sí
podían ser novios para siempre, al
escuchar esto aquella chica bailó, brincó, festejó y fue así como fueron
felices para siempre.
LUIS FERNANDO GALEANO
QUINTERO
EL ÁRBOL DE LAS PALABRAS
Había una vez, un árbol grande y frondoso con muchas pero
muchas hojas, en ese árbol diariamente se mantenían dos niñas; estas eran
hermanas y tenían el cabello negro, estas descubrieron que aquel árbol tenía
muchas palabras, pero de repente llegó su padre Luís y se las llevó a casa.
Al día siguiente fueron otra vez a donde estaba el árbol,
y encontraron millones de palabras con las que construyeron un grandioso libro
que hablaba sobre la convivencia en el hogar, en la escuela y en la sociedad,
un día se encontraron con Luisa y Alejandro que estaban muy enamorados; y
mientras ellas terminaban su gran libro estos se mantenían con su romance.
Al cabo del tiempo se casaron y tuvieron tres niñas y dos
niños; uno de los niños estudió mucho, hasta ser un gran profesor y fue así que
en una de sus aulas enseñó de aquel grandioso libro que nosotras construimos
sobre la convivencia para ser feliz.
DANIELA VANEGAS CASTRO
EL COFRE DE LAS PALABRAS
Hace mucho, pero mucho tiempo en una vereda cerca al
pueblo de Alejandría, se encontraba escondido un cofre que estaba lleno de
palabras que se podían decir a las personas que amábamos con todo el corazón.
Allí cuidaba el cofre una hermosa niña de ojos azules que
se llamaba Daniela; ella era de estatura mediana y estaba muy enamorada de un
chico llamado Carlos; estos estaban muy enamorados hasta que se hicieron novios
en un charco lleno de flores.
Cierto día Daniela sacó una palabra del cofre para dársela
a Carlos y decirle, gracias por tan bonita amistad.
LUISA FERNANDA VARGAS
QUINTERO
LA CUEVA DE LAS PALABRAS
Había una vez, una cueva llena de palabras, cuando llegó
un niño de ojos cafés, cabello negro, nariz ancha, delgado, de piel trigueña y
con mucho cabello llamado Santiago, este tenía once años.
Un día le dijo a su mamá que había una cueva llena de
palabras y esta le contó a todos y se fueron para ese lugar, y al ver las
palabras pelearon por estas, hasta que se aporrearon, entonces el niño se fue
llorando y la mamá lo escuchó, y le dijo que porque estaba llorando y él le
contestó que porque ella le había contado a todos de aquella cueva, entonces la
mamá se puso muy triste y le dijo que no volvía hacer eso.
Ella, la mamá, cogió todas las letras y pidió que hicieran
una fila para repartir las letras por partes iguales, y fue así como todos
recibieron las letras y vivieron felices para siempre.
JULIÁN CAMILO GALEANO
QUINTERO
LA COCINA DE LAS PALABRAS
En una hermosa y humilde cocina había una señora de ojos
cafés, el cabello rubio, y piel trigueña, cuando de pronto vio que en el jardín
rondaba una palabra muy bonita.
La señora la quería coger con una olla en su mano y la
palabra no quería dejarse atrapar, cuando ella vio que era la palabra amor;
pensó que la necesitaba para una persona que ella realmente amaba y quería
expresarle la palabra más bonita del mundo. Que lo amaba.
Al día siguiente había una cena en su casa y la palabra se
metió en la olla porque estaba cansada de vivir rondando por aquel lugar,
cuando sirvieron la cena a la señora le tocó la palabra. Y fue así como pudo
expresarle que lo amaba con todo el corazón.
ADRIÁN ALEXIS CASTR0O
GARCÍA
EL BARRIO DE LAS PALABRAS
En un barrio de palabras, donde se tenían que tragar las
palabras, había un niño acuerpado que le gustaba mucho salir a jugar fútbol, de
pronto se fue a su casa y llegó donde su mamá y le dio un beso en la mejilla, y
se marchó a su cuarto a escuchar música, sus cantantes tenían que tragar muchas
palabras para poder cantar.
El niño se fue a la calle a jugar con sus amigos pero se
encontró con una banda de pandilleros que lo golpearon; luego llegó a su casa
donde su mamá y esta lo curó, entonces el niño más tarde cobró venganza con
aquella banda de pandilleros y con una pistola los mató a todos; y la policía
se dio cuenta que había sido él y lo metieron a la cárcel.
Allí le fue muy mal y aprendió la lección porque no podía
comprar palabras, más tarde la mamá lo sacó de aquel encierro y vivieron felices
para siempre.
SERGIO ENRIQUE QUINTERO
CÓRDIBA
EL TUNEL DE LAS PALABRAS
Había una vez, en un país donde nadie podía hablar, allí
había una fábrica de palabras, y había un joven llamado Camilo; él era de
estatura baja, y de ojos negros, él descubrió el túnel de palabras.
Pero había un gran problema, es que las palabras eran muy
caras, y comprar una palabra costaba una fortuna, y se tenían que tragar estas
para poder hablar y pronunciarlas correctamente, el joven vivía muy enamorado
pero este no podía decir te amo…
Cuando llegó un malvado y destruyó el túnel entonces se
volaron todas las palabras; y el joven y todos salieron corriendo a coger
palabras y fue así como él pudo decir te amo.
SANTIAGO ÁLVAREZ
RODRÍGUEZ
STEVEN Y EL CABALLO
Había una vez un niño llamado Steven que vivía en una
finca repleta de flores y árboles frutales, ese niño era muy rebelde y no le
gustaba la sopa ni los espaguetis, cuando le daba ira se rompía los pantalones.
Steven tenía un caballo que era café, con el pelo largo y no era bravo. El
atardecer en la finca era muy lindo, se veían las estrellas, la luna y en la
mañana se veía el sol salir y las aves volar.
Steven se montó en su caballo y fue a dar una vuelta,
cuando de repente se atravesó un carro, Steven se cayó, se golpeó la cabeza y
quedó dormido tres horas, en ese tiempo soñó que estaba en el cielo, que era un
niño rico, que tenía una finca llena de caballos de excelente paso y que tenía
una camioneta. Justo en el mejor momento se despertó y le preguntó a la mamá
-¿Qué me pasó?- y su madre respondió -Te caíste del caballo porque se atravesó
un carro y te quedaste dormido- el niño trató de recordar.
Para la recuperación de Steven, la mamá le hizo una bebida
y lo llevó al doctor. El doctor le dijo que pudiera más cuidado con esos
animales y el niño le hizo caso, se volvió muy juicioso y cumplido con las
tareas y cuando acababa de estudiar se dedicaba a los caballos.
SERGIO ENRIQUE QUINTERO
CÓRDOBA
DANIELA VANEGAS CASTRO
EL NIÑO CON LA MANO DESCOMPUESTA
Un día, en la carretera que conduce de Farallón a la Mina,
subían tres compañeros de la escuela El Empuje, subían en un guadual que era
muy grande y verde y que tenía muchas serpientes. Johanny que era trigueño, con
ojos cafés, una boca muy grande, rostro delgado, orejas pequeñas y cabello
negro, salía del guadual junto con sus compañeros cuando bajaba una moto muy
rápido y no sabían que hacer.
Entonces uno de sus compañeros que era muy alto, flaco, de
ojos grandes y negros, llamado Diego empujó a Johanny a un rastrojero para que
la moto no lo pisara, pero lo empujó muy duro y le descompuso una mano y Diego
se asustó mucho y le pidió disculpas, pero no lo quiso disculpar y se puso a
pelear con su compañero. Andrés, el tercer compañero de ojos cafés, alto,
cabello mono y de orejas pequeñas los trató de separar pero no lo logró por la
rabia de Johanny, entonces lo siguió intentando y al final lo logró.
Ellos se perdonaron y se fueron a la casa a almorzar, se
pusieron a jugar play; jugaron carreras y también lucha libre y su
comportamiento fue muy bueno.
SANTIAGO ÁLVAREZ
RODRÍGUEZ
JONATHAN STEVEN RODRÍGUEZ
EL OLVIDO
Un domingo, a plena luz del día, unos niños se dirigían a
un pueblo llamado San Bernardo de los Farallones, que tenía un parque con
árboles hermosos, una fuente de agua muy bonita, tiendas y mucha gente. Cuando
llego la hora de la misa se fueron Yeison y Camila para ella; Yeison era un
niño muy feliz, rubio, sonriente, y muy amable; Camila era rubia, bajita,
trigueña, alegre, sonriente y a veces cansona, pero comprensiva. Cuando de
repente llego Jefferson que era moreno, cabello negro, amable y compartido; los
tres entraron a la iglesia que estaba llena de flores con el señor que nos
protege.
Cuando les llegó la hora de irse para el cuadradero del
carro, se les olvido un saco, unos zapatos y un billete de cincuenta mil, y
Camila se demoró para ir, entonces el carro los dejó. Subieron caminando y
llegaron a la finca La Zorrera, se detuvieron a coger mangos en una casa que
tenía muchachas bonitas, y Yeison y Jefferson les tiraron rosas y Flores.
Siguieron caminando a casa, al llegar descansaron, se
comieron la comida, tomaron jugo y se acostaron a ver televisión.
LUISA FERNANDA VARGAS
QUINTERO
JULIÁN CAMILO GALEANO
QUINTERO
ADRIÁN ALEXIS CASTRO
GARCÍA
EL MEJOR FUTBOLISTA DEL MUNDO
En un hermoso país llamado Colombia, donde hay muchas
montañas, flores, ríos y muchos paisajes, y donde la gente es muy formal y
amigable, vivía Sergio Enrique, el mejor futbolista del mundo que siempre
estaba firmando autógrafos y tomándose fotos con la gente; un hombre lindo y
querido, con la piel morena y cabello crespo, con un cuerpo musculoso, que
manejaba muy bien la pelota con los dos pies, y le pagaban mucho dinero los
equipos para tenerlo como jugador.
Un día, jugando con Colombia contra el equipo de Brasil,
Sergio metió cinco goles y Brasil cero, todos los hinchas de Colombia gritaban
de emoción y los hinchas de Brasil se fueron muy tristes y llorando. El técnico
de Brasil se enojó y trató mal al técnico que ganó, pero cuando se estaban
enojando más, Sergio los separó y se llevó a su técnico para el camerino, y
cuando todo estaba calmado, todo el equipo Colombiano se puso a planear la
estrategia para el siguiente juego contra Argentina que dos días después
golearon cuatro a cero.
Después de haber ganado el mundial, Sergio Enrique, se fue
para su casa y con la plata que se ganó, le aumentó seis pisos a la casa, el
último piso tenía cielo raso y era el mejor de todos, ese piso fue para su mamá
y su padrastro, también arregló la carretera de su vereda donde se crió y
estudió, le hizo una casa a sus tíos y se los llevó a todos a pasear a la
playa, y a su mamá se la llevó para el estadio a ver el partido del Medallo, y
a sus padrastro se lo llevó a ver el partido de Nacional. Después, para
descansar, Sergio se fue con toda su familia a conocer Venezuela y la
Patagonia.
SERGIO ENRIQUE QUINTERO CÓRDOBA
EN EL QUIRÓFANO
Había una vez, una hermosa doctora de cabello largo, muy
sonriente y amable, era muy profesional y con muchas ganas de trabajar por la
gente, no dormía de pensar todo el tiempo en el trabajo porque era muy activa.
La hermosa doctora llamada Daniela, era muy elegante y exitosa, ella, tenía dos
casas grandes de dos pisos elegantes con muchas flores y lujos, también tenía
un carro rojo muy moderno y lujoso.
Un día, la doctora estaba en el hospital haciendo una
cirugía muy importante a un anciano, pero, al final el señor no se pudo salvar
y se murió, cuando la doctora le dio la triste noticia a la familia del
fallecido, le echaron la culpa y la gritaron muy fuerte, ella se fue llorando
para su casa. A la madrugada la llamó la jefe y le dijo que la necesitaban para
un operación urgente a un niño, ella se fue rápido en su carro y le logró
salvar la vida, la familia del niño la abrazó y gritaban de alegría, la doctora
feliz, se fue para su casa a descansar.
Después, como la doctora Daniela quería descansar, se fue
para donde su mamá a pasear, le contó lo que le había pasado con las dos cirugías
en el hospital, y la mamá la felicitó y le dijo que eso pasaba con cualquier
doctor y que la vida no estaba comprada por nadie. Ese fin de semana la doctora
pasó feliz junto a su madre.
DANIELA VANEGAS CASTRO
EL BIÓLOGO Y SU MASCOTA
Había una vez, un biólogo llamado Alexis, un hombre muy
inteligente y aventurero, era muy trabajador, luchador, compartido y con muy
buena personalidad, usaba un delantal grande y unas gafas con mucho aumento,
siempre estaba en su laboratorio trabajando con lagartos y otros animales. En
su laboratorio habían muchos microscopios y herramientas para trabajar.
Un día, estaba experimentando con un lagarto que se
encontró muerto, tomó su sangre y sus órganos buenos y los guardó en un
congelador de vidrios grandes en una bodega oscura, en ese momento llegó su
jefe y le dice que lo va a mandar para el Amazonas a investigar, cuando llegó a
ese lugar pasó una avioneta y de allí calló un pitbull a la tierra. El biólogo
salió corriendo a observar el perro, y cuando lo vio estaba muerto,
inmediatamente se lo llevó para el laboratorio, lo analizó y le encontró varios
órganos destrozados. Pero, como el doctor quería ser famoso, pensó en hacer un
experimento loco, entonces se acordó de la sangre y los órganos del lagarto y
con un rayo láser arregló los órganos del lagarto y les echó una sustancia azul
que solo él conocía, licuó todo eso y se lo inyectó inmediatamente al perro
Pitbull.
Inmediatamente el perro despertó, pero minutos después
estaba muriendo, entonces le dio a beber la sangre del lagarto y no se murió
nada, el perro vivió mucho tiempo y siempre creyó que el biólogo Alexis era su
mamá.
ADRIÁN ALEXIS CASTRO GARCÍA
ENTRE MELODÍAS
Había una vez, una hermosa señorita muy elegante y con
mucha clase, de cabello largo y ondulado de color castaño, una mujer de piel
canela y ojos cafés, de cuerpo delgado, sonriente y muy inteligente. Ella era una reconocida cantante llamada
Luisa Quintero, que tenía mucho público detrás de ella para escuchar su hermosa
y encantadora voz.
Un día se fue para México a dar un concierto con otros
cantantes famosos, ella cantó con mucho amor y alegría a su gente, sonriendo
como siempre. Luisa le ponía el micrófono al público para que cantaran con
ella, todos gritaban de felicidad y ella se sentía feliz por su trabajo.
Además, a la cantante Luisa la invitaban a muchos programas de televisión para
entrevistarla y escucharla cantar, y, un día se fue para un programa a
Argentina donde cantó y le tomaron muchas fotos, ella lucía hermosa y
fantástica.
Un día, Luisa extrañaba a su familia, entonces se fue a
visitarlos, a los tres días llegó y los papás la recibieron felices y la
abrazaron, al otro día se fueron para un restaurante, y comieron pollo apanado
y de sobremesa gaseosa. Por la noche se marcharon a la casa a dormir y
descansar.
LUISA FERNANDA VARGAS QUINTERO
EL RICACHÓN
El ricachón, que se llama Julián Camilo Galeano Quintero,
es un hombre no tan feo, pero tampoco tan lindo, de cabello liso, piernas
grandes, una mirada seria pero muy formal y amigable, le gusta mucho el dinero
para ayudar a las personas. El ricachón vive en una finca hermosa, llena de
muchos cerdos, vacas y muchos animales. Lo que más le gusta son los caballos
finos y caros y montar en ellos todo el día.
Un día sábado, dejó la finca a cargo de una señora de
confianza, y se fue para su vereda llamada la Mina, donde se crió con su
familia, cuando llegó a la vereda preguntó -¿Qué pasó con la carretera desde
que yo me fui?- y siguió por la carretera hasta más arriba, invitó a todos los
miembros de la comunidad e hizo una reunión donde les dio una buena noticia
–les voy a arreglar la carretera toda pavimentada y les tengo una sorpresa a
todos- al otro día empezó la arreglada de la carretera.
La sorpresa que prometió estaba lista, le dio a su mamá
una hermosa finca, en la cual hoy en día vive en ella, y habló con la profesora
para ver que necesitaban en la escuela y le regaló a los estudiantes muchos kit
escolares, muchos balones de todos los deportes y cuando la carretera estaba
lista, le regaló transporte gratis a los estudiantes, hizo una piscina y regaló
muchos juguetes, y, para celebrar hizo una fiesta donde todos pasaron muy bueno.
JULIÁN CAMILO GALEANO QUINTERO
LOS CARABINEROS FAMOSOS
Había una vez un policía carabinero muy formal llamado
Santiago, que siempre estaba montado en su caballo de color café y blanco muy
grande y elegante, el policía era de ojos verdes, cabello mono y muy serio, su
caballo tenía melena y capul a la moda, y era muy creído con los demás caballos.
Un día, se presentó una emboscada para robarle a unos
famosos todo su dinero, se escuchaban gritos de auxilio y desesperación, el
carabinero se metió a ayudarlos junto a todos sus compañeros policías, pero,
los caballos de los demás se fueron alarmados por las balas, entonces los
carabineros asustados se pasmaron y los ladrones se montaron en los caballos,
al instante Santiago junto a su caballo que era el único a salvo, salió
corriendo y los rescató, y detuvo a los ladrones.
Los carabineros y los famosos felices, porque Santiago el
carabinero formal los había salvado, y los ladrones de la emboscada se
disculparon por haber hurtado esos caballos tan finos y caros.
SANTIAGO ÁLVAREZ RODRÍGUEZ
EL ESPANTO DEL CHARCO
Un día, Walter de cabello crespo, mono, de ojos verdes y
medio alto, y, Santiago de cabello negro, alto y de ojos cafés, dos pequeños
niños muy buenos amigos, iban caminando muy alegremente por un cafetal mojado,
oscuro y silencioso a coger un racimo de bananos para ponerlos a madurar.
Cuando iban pasando por la mitad del cafetal con el racimo
entre un costal, junto al río, encontraron un charco enorme y profundo, se
detuvieron a mirar, y sobre un hueco grande y profundo vieron a un ser
inexplicable y aterrador. Walter salió corriendo inmediatamente, pero Santiago
se quedó paralizado, el amigo Walter le gritaba duro -¡Corra Santiago, corra!-
pero seguía parado en ese lugar, pero a lo último salieron corriendo los dos
llevando el racimo da bananos.
Pusieron a madurar los bananos, y los ratoncitos de la
casa de Walter se los comieron todos, todos. Entonces se fueron a cortar otro
al mismo lugar, y ya no encontraron nada extraño, ese racimo de bananos sí
maduró y se lo comieron todito.
SANTIAGO ÁLVAREZ RODRÍGUEZ
EL MISTERIO
Había una vez dos amigos que discutían todo el tiempo, uno
era mono y muy alto, el otro peli negro y muy pequeño, pero tenían la misma
edad. Un día bajaban por un guadual lleno de piedras para comprar dos helados,
cuando llegaron a la casa donde los vendían saludaron y preguntaron ¿Doña
Céfora tiene helados? La señora dijo que no con la cabeza.
Los chicos se devolvieron por el mismo camino muy
lentamente, hasta que llegaron a un lugar silencioso, escucharon a una persona
llorando y riéndose al mismo tiempo, pero no se sabía dónde estaba, salieron
corriendo y gritando del susto, y al llegar a un gran puente anaranjado donde
se sentaron, se relajaron y se les quitó un poquito el susto.
Al llegar a casa, los dos amigos le contaron a sus
familias que viven en la misma vereda lo que les había pasado por el camino,
todos lloraron de la risa y los chicos se tranquilizaron, pero, nunca más
volvieron a pasar solos por ese camino en horas de la tarde.
JULIÁN CAMILO GALEANO QUINTERO
EL ESPANTADO
Cierta tarde, yo me fui para donde mi abuela, una señora
muy seria pero tierna y amorosa con los nietos, la saludé de pico y abrazo, y
ella me preguntó -¿tienes sed?- yo le respondí que sí, me dio fresco y me dijo
que le llevara también a mi abuelito que estaba trabajando muy duro con ese calor
tan fuerte, entonces yo subí y se lo llevé.
Al regresar, me senté en el puente solo un rato a
descansar, pero me espantaron unas voces muy extrañas, entonces salí corriendo
tan rápido que hasta me caí y me lastimé una mano, pero del miedo que tenía no
me dolió.
Llegué a mi casa muy agitado, mi hermanita me preguntó lo
que me pasaba, yo le conté toda la historia, y, en la noche llegó un trabajador
de la finca y me sobó la mano porque cuando se me quitó el susto, me empezó el
dolor, pero, al cuarto día ya no sentía nada.
LUIS FERNANDO GALEANO QUINTERO
LA BIBLIOTECA
En una hermosa escuela rural que queda junto a una gran
montaña llena de ríos y grandes cascadas, estudiaban muchos niños amigables y
alegres, entre ellos estaba un estudiante llamado Sergio, era un niño moreno y
de cabello crespo, muy alegre y buen jugador de fútbol. En la escuela había
solo un profesor de cabello largo, alto, serio y muy gruñón.
Una mañana, en la que Sergio no amaneció de mucho humor y
el profesor tampoco, tuvieron un problema y el profesor le quería pegar con una
regla y sacarlo de clase, entonces, para Sergio desquitarse le tumbó la
biblioteca completa al piso y salió alegando golpeando todo lo que encontraba,
el profesor salió a calmarlo pero no lo logró, cuando le tocó los hombros,
Sergio le devolvió un golpe en la cara y salió corriendo para su casa.
Al día siguiente, encontró que la biblioteca estaba
organizada por los compañeros, habló con el profesor y ambos se pidieron
disculpas.
SERGIO ENRIQUE QUINTERO CÓRDOBA
POR CULPA DE UN BALÓN
Había una vez, una niña llamada Daniela muy hermosa,
amigable, compartida, de cabello largo y muy simpática, que estudiaba en una
escuela llena de flores y muchos compañeros, con una profesora llamada Liliana
muy alegre y muy formal con todos los estudiantes.
Cierta mañana, como a la niña Daniela le gustaba tanto
jugar balón cesto, recibió mal el balón y se fracturó un dedo, en ese momento
dijo duro -¡Que dolor!- y se puso a llorar, la profesora asustada preguntó sobre
lo sucedido, y Daniela responde mientras llora –Me lastimé el dedo con el balón
y me duele mucho- durante el resto de
día la niña no pudo escribir más. La profesora llamó a la mamá y le contó la
historia, la señora subió por la niña y la regañó enojada, al llegar a casa
Daniela se durmió del dolor, pero en la tarde fue con su madre donde un señor
que le sobó la mano, la niña le dijo –Vine para que me sobe la mano porque me
la lastimé jugando balón cesto- y el señor respondió –no vuelva a jugar con los
balones porque se descompone otro dedo- el señor empezó a sobar el dedo, y
Daniela a llorar porque le hacía muy duro, pero, él le decía que no llorara que
con eso no solucionaría nada, pero ella le respondió –No me voy a calmar y
nunca más me voy a dejar sobar de usted- y en ese momento terminó, el sobador
le indicó que fuera al siguiente día que le dolería menos, ella le dijo que
claro y que la disculpara pero le estaba doliendo mucho, él le dijo que tranquila.
La niña se despidió del amable señor, le dio las gracias por
la sobada, y él le dijo que le hiciera movimiento y terapia, después de la
tercera sobada la niña jugadora de balón cesto estuvo perfecta.
DANIELA VANEGAS CASTRO
LAS MIL MARAVILLAS DE MEDELLÍN
Hace mucho tiempo había una ciudad llamada Medellín, y aún
existe; allí querían las personas tener muy buena convivencia; para vivir en
armonía con las mil maravillas de Medellín. Allí habían muchos edificios
bonitos, llenos de flores en sus ventanales, también había un inmenso zoológico
lleno de animales de diferentes especies, sitios turísticos, recreativos, zonas
verdes, carros, motos, aviones, hospitales, bancos, universidades y muchos
colegios, algunos de estos para personas discapacitadas, estos contaban con
gran variedad de árboles frutales, para la buena salud de los niños y las
personas y es así como la gente está viviendo feliz por los días que Dios les
ha regalado.
Un día de tantos llegó el alcalde y dijo -vamos a
construir el metro cable para el transporte de frutas- cierto día el alcalde se
enfermó de neumonía y fue así como encendieron las alarmas y se lo llevaron al
mejor hospital en el Transmilenio y días después falleció. Entonces llegó el
suplente a retomar su cargo de alcalde de turno, y volvieron a retomar la
construcción del metro cable; cuando de un momento a otro se fue la energía y
tuvieron que bajar la gente en helicópteros y estos estaban muy asustados. Los
pasajeros de este grandioso transporte se mantienen muy felices porque dicen
que desde allí, se pueden observas los paisajes tan hermosos que tiene la
ciudad, y la gente vivía muy contenta por este servicio que es una de las mil
maravillas que tiene Medellín.
Y fue así como niños, adultos, y ancianos vivieron felices
para siempre, disfrutando sus paisajes y maravillas que tiene tan hermosa
ciudad.
JULIÁN CAMILO GALEANO
QUINTERO
SERGIO ENRIQUE QUINTERO
CÓRDOBA
LUISA FERNANDA VARGAS
QUINTERO
SANTIAGO ÁLVAREZ
RODRÍGUEZ
ADRIÁN ALEXIS CASTRO GARCÍA
DANIELA VANEGAS CASTRO
LUIS FERNANDO GALEANO QUINTERO

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